
?Los espa?oles son una panda de cobardes?, as? es como defini? el defensa croata Dejan Lovren a la selecci?n espa?ola tras finalizar el encuentro que su equipo venci? por 3 a 2 al conjunto de Luis Enrique.
Adem?s, volvi? a acordarse tambi?n de Sergio Ramos, jact?ndose del codazo que en un lance del encuentro, propin? al de camas en la cabeza.
Este tipo de comentarios son b?sicamente los propios de un defensa aguerrido, s?, pero mediocre, sin palmar?s, que todav?a se duele de la Champions perdida y que, a modo de pataleta infantil, trata de ganar a t?tulo p?stumo atacando a una selecci?n que solo con su palmar?s todav?a vapulea las buenas intenciones de Croacia. Habr?a que recordarle que cuando Espa?a llega a una final de un mundial, la gana. 
Palabras que, sin embargo, no desmerecen en absoluto la gran actuaci?n de su selecci?n anoche y que provoc? el segundo tropiezo consecutivo de la era Luis Enrique.
Y qu? le ocurri? ayer a la selecci?n espa?ola? ?Es que acaso el efecto Luis Enrique se est? diluyendo? ?Acaso la derrota en Inglaterra no fue solo un accidente? ?Es que acaso vuelve la roja a entrar en una etapa convulsa?

Lo cierto es que a decir por el partido jugado por Espa?a, muchas son las cosas que hay que corregir, s?, pero tambi?n muchos los jugadores que tienen que empezar a corregirse a s? mismos. Porque como equipo es cierto que hay matizar el sistema, si es que a?n lo hay, pero individualmente hay cosas que escapan a la mano del entrenador.

Y una de ellas por ejemplo, es la actitud de Croacia, una brillante de selecci?n, joven, aguerrida con ganas de creer, de so?ar, de comerse el mundo. Lo de ayer fue una clara afirmaci?n de que el pasado subcampeonato mundial no fue una casualidad.

Salieron los croatas con la defensa bien adelantada para asfixiar a Espa?a dej?ndola sin espacios, y vaya si lo consiguieron. La roja apenas era capaz de crear peligro y si quiera acercarse a porter?a contraria. Ayer nos dimos cuenta de que hay d?as de que el simple tiqui taca no es suficiente. Y cuando eso no funciona, los arreones de ?ltimo minuto, donde se pone m?s coraz?n que cabeza, tampoco.
Pero el problema no fue solo que el equipo no carbur? delante, es que detr?s andaba tiritando, y en cada ocasi?n croata se rumiaba el desastre. De Gea no tuvo su mejor noche, no, pero como casi el resto del equipo, y eso permiti? a los croatas ir adelant?ndose en el marcador y mantener la esperanza. Al intento de tiqui taca, le sustituy? el juego vertical, que tambi?n fracas?.
A pesar de eso, la calidad de los espa?oles les permiti? llegar al final del encuentro con las tablas en el marcador, pero la bravura de los croatas oblig? a la providencia a gui?arles un ojo en el descuento y concederles la merecida victoria en el momento m?s cr?tico.
Como decimos, hay veces que uno siente que el plan de juego no ha funcionado y listo, no pasa nada, ocurre a diario, es lo m?s normal del mundo?pero cuando es la propia actitud de los jugadores la que no arranca, entonces el problema es may?sculo.
De hecho, era el partido perfecto para que Isco hubiera podido reivindicarse ante Solari como el genio que todos conocemos y, sin embargo, no hizo sino reforzar la posici?n del argentino respecto a su suplencia en el Madrid.
Tres cuartos de lo mismo con Asensio, con quien se ha demostrado que en horas bajas lo mejor que se puede hacer es pasar desapercibido. No que ahora, sus palabras pre partido, resuenan m?s fuerte que nunca en las mente de quienes esperaban una ?pica auto apolog?a del gran futbolista que es. Pero no.
Tampoco el resto estuvo mucho m?s vistoso. Jordi, el deseado, Alba, por desgracia cre? m?s emoci?n ante los micr?fonos de prensa que ante la porter?a rival; los delanteros, los Aspas, Morata y compa??a, con el noble encargo de desatascar precisamente este tipo de partidos donde nada sale, tuvieron su ocasi?n pero no la materializaron.
A Espa?a parece que se le ha pegado el mismo problema que al Real Madrid, la falta de gol?pero no de delanteros!!
As? que ahora toca esperar un milagro, ni m?s ni menos que un empate entre Croacia e Inglaterra en Wembley, algo que se antoja improbable pero merecido, ya que cuando te niegas a ser due?o de tu propio destino, el justo castigo es tener que vivir a la cuarta pregunta, que tu final se deslice por manos ajenas, depender de lo que los dem?s quieran y no de lo que tu voluntad marque, porque quien hace los deberes a tiempo, se gana el derecho a escribir su futuro, y ayer Espa?a tir? la pluma antes de redactar el ep?logo.